Las cabinas telefónicas rojas son un ícono británico, pero con la llegada de los teléfonos inteligentes pasaron prácticamente al olvido y se volvieron obsoletas.

Las míticas cabinas telefónicas rojas británicas son un ícono universalmente reconocido.

El famoso diseño de Giles Gilbert Scott, que vio la luz para un concurso realizado en 1924, se encuentra con algunas variaciones en todo el país, desde las esquinas de muchas calles de Londres hasta pueblos remotos.

Más de 90 años después, las cabinas telefónicas son hoy uno de los telones de fondo más populares para tomarse selfies, pero gracias a la tecnología y a los teléfonos inteligentes, este clásico británico se ha ido volviendo obsoleto.

Sin embargo, algunas han sido restauradas y empresarios y comunidades les han cambiado su objetivo inicial, convirtiéndolas en insospechados escenarios para intercambiar libros, comprar café o hasta disfrutar una comida.

Aunque las cabinas rojas no fueron usadas por milénicos, sí han hecho parte, desde hace tiempo, de la cultura pop en Gran Bretaña. Fueron incluso inmortalizadas en la contraportada del álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, de David Bowie.

Nigel Linge, profesor de Telecomunicaciones de la Universidad de Salford y autor del libro The British Phonebox (Las cabinas telefónicas británicas), sugiere que todo tiene que ver con la estética.

Giles Gilbert Scott creó un diseño que cautivó la imaginación de la gente, dice Linge.

Adopta una cabina telefónica

Reconociendo su estatus de culto, la compañía de telecomunicaciones de Gran Bretaña British Telecom lanzó una campaña para adoptar esas cabinas, en la que motiva a comunidades y negocios a comprar una de ellas por solo 1 libra esterlina (menos de 2 dólares) y darle un nuevo impulso.

Edward Ottewell y Steve Beeken, por ejemplo, 'adoptaron' dos cabinas en uno de los muelles de la ciudad de Brighton y las restauraron para vender gafas de sol y sombreros. Luego, al ver que funcionaba, formaron la Red Kiosk Company, una empresa con la cual lanzaron un programa para adoptar 500 cabinas telefónicas en todo el país.

Edward Ottewell y Steve Beeken 'adoptaron’ dos cabinas en uno de los muelles de la ciudad de Brighton.

Así fue como ayudaron, por ejemplo, a Umar Khalid, un londinense que transformó una de esas cabinas en un próspero café llamado Kape Barako. Según Khalid, su cabina es fotografiada con mucha frecuencia, lo que la ha convertido en una estrella en redes sociales como Instagram y Facebook.

En los meses de verano, los londinenses también pueden comer ensaladas en una de las cabinas de Bloomsbury Square. Y en Birmingham, la segunda ciudad más grande del país, los locales se han vuelto fanáticos de Jake’s Coffee Shop.

El londinense Umar Khalid transformó una de esas míticas cabinas en un próspero café llamado Kape Barako.

Pero la recuperación de las legendarias cabinas telefónicas rojas no se ha dado solo en las grandes ciudades. También ha llegado a áreas rurales. En un pueblo escocés llamado Ballogie, ubicado al lado del Parque Nacional Cairngorms, la comunidad convirtió la cabina telefónica local en el café internet más pequeño de Escocia, un oasis digital en las montañas donde es posible encontrar señal 3G y 4G.

Y en suburbio del sureste de Londres, un grupo de vecinos se unió para transformar una de esas cabinas en una diminuta pero exitosa biblioteca, llamada Lewisham Micro Library. Al principio, los habitantes del barrio tenían miedo de ser víctimas del vandalismo, pero pronto se dieron cuenta que la gente quería un servicio así y por eso no iba a perjudicarlo.

Otras cabinas telefónicas fueron reconvertidas en miniestaciones de trabajo para viajeros, provistas de monitores, impresoras, enchufes y hasta máquinas de bebidas calientes.

“Las cabinas telefónicas han evolucionado, todavía proveen acceso a servicios de telecomunicaciones, pero es claro que la naturaleza de esos servicios ha cambiado dramáticamente”, dice Linge.

Fuente: CNN

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